
Episode 31
Episode 131 | 46m 22sVideo has Closed Captions
Pedro Ramírez is caught between a rock and a hard place. Eloísa is deeply confused about her future.
Pedro Ramírez is caught between a rock and a hard place with Braun's assignment, while his mind wanders between finding his brother and Eloísa, who is getting married tomorrow. Meanwhile, Eloísa is deeply confused about her future and visits Gaspar during the night to discuss postponing their wedding.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode 31
Episode 131 | 46m 22sVideo has Closed Captions
Pedro Ramírez is caught between a rock and a hard place with Braun's assignment, while his mind wanders between finding his brother and Eloísa, who is getting married tomorrow. Meanwhile, Eloísa is deeply confused about her future and visits Gaspar during the night to discuss postponing their wedding.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[♪ música de tensión] [disparo] - ¡No se muevan!
[disparos] [quejido] [♪ música de tensión] [disparos] - ¡Ay!
qué linda.
Tienes el porte de una princesa.
- Gracias, pero no lo soy ni quiero serlo.
- Eloísa, ¿tú aceptarías el consejo de tu futura suegra?
- Sí, aunque no quiera, igual me lo va a dar, así que... - Eloísa, tus modales.
- Ester, Ester, no sea grave.
Los jóvenes son así, dicen la verdad, y está bien, me encanta.
Tú y Gaspar están a punto de empezar una nueva vida.
Gaspar nunca te lo va a decir, porque es muy discreto, pero él va a necesitar mucho de tu ayuda para subir en su posición, para construir un círculo social.
- Antonia, esto es algo que yo ya conversé con Gaspar.
- Sí, sí, sí.
Yo sé todo lo que tú me vas a decir.
Que tú quieres seguir siendo médico, que no te interesa ser ama de casa ni anfitriona de nada.
Pero, yo quiero decirte... que para ser una buena esposa, se necesita trabajar mucho.
No es algo fácil, no.
- No.
[risas] Yo, yo voy a tratar de ser la mejor esposa para Gaspar.
Pero estudié siete años para ser médico, no para ser una dama de alta sociedad.
- Nadie dice que tengas que dejar tu vocación de lado, pero entrar al círculo social del primo Jonathan te va a dar muchas oportunidades.
- ¿Y oportunidades para qué?
- Para conseguir un puesto como médico en Londres, por ejemplo.
O conseguir mucho dinero para ayudar a la gente pobre.
La naturaleza te dio muchos dones.
[campana] Úsalos, Eloísa.
- Gracias, lo tendré en cuenta.
- Me agrada tu carácter.
Pero ser la mujer, ser la esposa de Gaspar Sanfuentes Williams, es un privilegio, no una carga.
No lo olvides.
Dori, le falta en el busto, encuentro que está plano.
- Permiso.
Dori: ¿Quizás una pinza aquí?
- Señora, el señor Bormann está abajo, necesita hablar con su marido.
- Ah... Claro, em... Quédate, quédate aquí, yo, yo... Permiso, voy a... Tengo que hacer.
[♪ música de intriga] ¿A qué viniste?
- Vine a hablar con tu marido.
- ¿Y esa cara?
¿De qué vas a hablar con él?
- [Gregorio] ¡Cornellius!
Veo que la elegante costumbre de concertar citas no es lo tuyo, ¿ah?
[♪ música de tensión] - Por lo que pudimos averiguar con el Peineta, el Inglés tiene dos debilidades: el Pirandelli y las mujeres guapas.
Ahí es donde entras a trabajar tú.
Te vamos a llevar al Pirandelli para que el Inglés se entusiasme.
Te vas a acercar, van a tomar algo.
Y cuando él se emborrache, le vas a decir que se van a ir al Hotel Pacífico, que está al lado.
- [Peineta] Y cuando el gringo esté en la pieza jurando que la hizo oro... Le caemos encima al agilado.
- No me gusta, no me gusta este plan.
No tenemos por qué estar exponiendo a la Patricia a estas cosas.
Por algo la Pati es la que se encarga de la cantina.
- A ver, entonces ¿a quién vamos a llevar?
- A mi, po.
¿Qué te pasa a vos?
- [Peineta] A ver, Gatito, con todo respeto, yo creo que al hombre no le gusta nada el caldo de hueso.
Prefiere la cazuela con harta presa, así como la Pati.
- Basta, Peineta.
¡Basta!
La Gato es bonita, tiene sus cosas.
Además, esto es serio, no es pa' estar tonteando.
Patricia, nosotros vamos a estar en el Pirandelli contigo.
Te vamos a estar cuidándonos, te vamos a dejar sola.
- 500 pesos, en eso quedamos.
- En eso quedamos.
- [Patricia] Y una pregunta, guachito, cuando agarren al gringo ese, ¿qué le van a hacer?
- A eso Solamente lo sabe el general Ramírez, po, guacha.
- Tú solo preocúpate de hacer tu trabajo, y vas a tener esos 500 pesos en tu bolsillo.
- [Gato] ¿Viste?
Así es como funciona la cosa, guacha, aquí él manda y nosotros obedecemos calladitos.
- Bueno, mientras me llegue la platita.
- A las 9:00 en punto nos vamos a juntar aquí.
Los quiero a todos sobrios.
- [Gato] Sí, capitán.
- Gato, espérate un poco, por favor.
Te voy a pedir por favor, que no me vuelvas a faltar el respeto delante de la gente.
- A ver, ¿cómo faltarte el respeto?
no te estoy entendiendo.
- ¿Qué es lo que no entiendes?
- Pedro Ramírez, tú ayer me dijiste que ya no queríai que te sirviera la comida, que cuidara al Tarzán, sino que queríai a la Gato chora, a la Gato viva, la Gato que huele el peligro.
Ya po... A esa Gato, no le gusta que tú andí haciendo tratos raros, y menos que no le contí a nadie.
- Estái hablando igual que el Negro.
- Tal vez el Negro tuvo la razón.
Aquí yo la estoy embarrando, porque te estoy haciendo caso solamente porque eris mi hombre, [inaudible] - Pedro, apura, ven.
[♪ música de intriga] - ¿Qué se le perdió por estos lados, señor Sanfuentes?
- Necesito hablar con usted, Ramírez.
Es algo importante.
[♪ música de intriga] - Vengo saliendo de una conversación con la Asociación de Empresarios Navieros.
Y me enteré que ahora te estás dedicando a algo así como... promotor de boxeadores.
Cuéntame ¿en qué momento el peliento de Cárdenas, pasó de ser un suche pagado por nosotros, a aspirante a gobernador de Valparaíso?
- Bormann, es que no entiendo cuál es el problema.
O sea, no sabía que se necesitaba ser una lumbrera para ser político en Chile, ¿no?
El tipo es ambicioso, es rastrero, ¿qué más?
- Estoy de acuerdo con eso.
Lo que no entiendo es por qué tú lo estás ayudando.
- Pero ¿por qué tanta molestia?
¿No te das cuenta que nos conviene tener a Cárdenas sentado en esa oficina?
- ¿Nos conviene?
- sí.
Hace rato te estoy observando.
Primero te abuenas con Herr Braun, ahora esto con Cárdenas.
Todo a espaldas mías.
¿No estarás haciendo un negocio y me estarás dejando afuera?
- Ay, Bormann, lamento informarte que no todo se trata de ti en esta vida.
- A mis espaldas... está el gremio de Navieros de Valparaíso.
Y no vamos a permitir que esto se cocine sin nuestra venia.
Así que si pensas que Cárdenas iba a ser gobernador, ya no lo va a hacer.
Y cualquier negocio que tengas con él... ya no va.
[♪ música de tensión] Antonia: ¿Qué?
¿Qué pasó?
- ¿Tú tienes miedo de que yo le cuente a tu marido lo nuestro?
- No seas antipático.
- Lo de nosotros está a salvo, por ahora.
- ¿A qué viniste?
- A eso vine.
[♪ música de tensión] - ¿Qué pasó?
- Ese mercachifle de... puso a los navieros en contra de Cárdenas.
- [Antonia] ¿Cómo?
- Y lamentablemente, si queremos poner a Cárdenas de gobernador, necesitamos su apoyo.
[♪ música de tensión] - Así que esta es su oficina, Ramírez.
- Se puede decir que sí.
- Se ve bastante más entretenida que la mía, por lo menos.
Me imagino que se tiene que estar preguntando ¿qué estoy haciendo acá?
¿no?
- Sí, para ser un policía y un señorito, hay que ser valiente para meterse en mi cantina.
- Cuando usted fue a mi oficina me dijo que... Joselito no podía ser el asesino del detective Heim.
Tenía razón.
Me imagino que está enterado de las últimas noticias.
- ¿Lo del detective Cornejo?
Lo sé.
También sé que dejó una carta.
- Parece que usted se entera de todo, Ramírez.
Es cierto.
En su carta confiesa que mató al detective Heim, para encubrir al asesino de Anselmo Brito.
Pero no dice quién es el asesino.
Como puede ver, dejó algunos cabos sueltos.
- Y usted quiere que yo lo ayude a... a resolver esos cabos sueltos, ¿no?
- Si usted sabía que Joselito no mató a Heim, entonces me imagino que también sabe otras cosas.
El detective Heim era un buen muchacho, Ramírez.
Era un policía honesto, de esos que cuesta encontrar.
No merecía morir.
- Yo no sé nada que usted ya no sepa.
Pero voy a seguir buscando, hasta encontrar algo.
Mire, señor Sanfuentes... usted necesita saber quién es el asesino de Anselmo para tratar de terminar de resolver el caso de Heim.
Y yo para encontrar a mi hermano.
¿Qué le parece si compartimos información?
Usted me dice lo que sabe, y yo le digo lo que sé.
Así podemos avanzar más rápido.
- ¿Su hermano?
Encontrarlo tiene que ser algo muy importante para usted.
Incluso está dispuesto a colaborar con la policía.
- Si es necesario.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lo separaron?
- 30 años.
Y pueden pasar 50.
Lo voy a seguir buscando hasta encontrarlo.
¿Y?
¿Qué me dice?
¿Compartimos información?
[♪ música de intriga] - Habría sido una buena idea, Ramírez.
Pero ya es tarde.
Mañana me caso con Eloísa.
Y nos vamos de Chile lo antes posible.
- Es tarde entonces.
- Mjm.
Tenía la esperanza de que usted supiera algo más, y así poder irme habiendo resuelto por completo el caso.
Ah, tengo algo para usted, Ramírez.
[♪ música suave] Le prometí que se la iba a devolver, y ahí está.
[♪ música emotiva] - [mujer] Está mucho mejor, doctora.
- Sí, que bueno, me alegro, - [hombre] Hasta luego.
Gracias.
- [mujer] gracias.
- ¿Pedro?
- Eloísa.
- Buenas noches.
- Buenas noches.
Supe que se va a casar mañana.
Y... que se va del puerto.
- Parece que usted siempre se entera de todo.
- Hay cosas que no me gustaría saber.
Como esto, por ejemplo.
Mire, yo sé que usted me dijo que no le hiciera ningún regalo, pero... bueno, yo soy porfiado.
Y esto es distinto.
¿Me estira su mano, por favor?
Yo no creo en Dios, pero sí creo en, en la Virgen.
Yo tengo uno igual.
Es la Virgen de La Tirana.
Protectora de los mineros, de los campesinos, de la gente de esfuerzo.
Y usted es una persona de esfuerzo, Eloísa.
Llévela con usted Siempre.
Acuérdese de mí.
Esta medalla la va a proteger de todo mal.
[♪ música emotiva] - ¡Ester!
¿Ester?
- ¿Señor?
-¿Antonia dónde está?
- No lo sé, señor.
yo estoy encargada de la platería para la boda, que va directo a la casa... - ¿Tu crees que yo te crea que no sabes dónde está mi mujer?
- De verdad, señor, no lo sé.
- Ya, da igual.
Si preguntan por mí, diles que fui a ver al Comodoro Atkinson, que ha caído enfermo.
- Por supuesto.
- No, no te preocupes, yo abro.
- Gracias, señor.
- [Cárdenas] ¿Qué pasó con la servidumbre, don Gregorio?
¿Tan mal está la cosa?
Buenas noches, mi dama.
- Buenas noches.
- Ester.
- Permiso.
- Si Gaspar lo viera aquí, haría muchas preguntas.
- No se preocupe, si vi que el auto del niño no está.
- Bueno, pero igual.
Prefiero que nos veamos siempre en otra parte.
- Es urgente.
Supe que los navieros le están poniendo un paro a mi nombramiento como gobernador.
[♪ música de tensión] - ¡Doctora!
[chistido] ¡Doctorcita!
[chistido] - [Lilo] Ahí está.
- [Piojo] Ahí está.
- ¿Piojo?
¿qué estás haciendo hasta ahora?
Deberías estar descansando, tú todavía estás convaleciente.
- No se preocupe, doctora, si la monjita me dejó salir un ratito.
Y además, con la operación que usted me hizo, quedé re bien, po ya ni me duele.
- ¿Y ustedes en qué andan?
Venimos de la directiva a hablar una cosita con usted, señorita.
- ¿La directiva?
¿qué directiva?
- El sindicato de lustrabotas y suplementeros.
- El gorro.
- [Eloísa] Ah, mira tú.
Cuéntenme.
- Mire, el presidente es el Piojo, yo soy el secretario, y el Lilo es... ¿el tesorero?
- Sí, el tesorero.
- Bueno.
- [Piojo] Mire, lo que pasa, es que nosotros no querímos que usted se vaya.
¿Y qué estamos haciendo?
Estamos haciendo una rifa, una rifa pa' juntar platita, y así mejorarle el sueldo que a usted le están pagando.
Por que no tinca que la monjita le debe estar pagando poquito.
Y además ya hemos vendido como 40 números.
- ¡43!
- 43, perdón.
- Niños, son los tres muy lindos, les agradezco mucho lo que están haciendo.
Pero yo no me voy a ir a vivir a otro país porque la hermana Elena me esté pagando muy poco.
Yo me voy porque, porque me voy a casar, y me voy a ir a vivir con mi esposo.
- ¿Ya, doctorcita?
¿Tan joven y se va a casar?
Y con el pije ese.
- ¿Qué va a pasar, doctorcita, si usted está... en cualquier país?
Y el Piojo me puede pegar eso de apendicitis.
Y se va a morir su niño, pues, doctorcita.
Quédese, por favor.
[Piojo] Mire, doctora, yo antes quería ser como el Pedro, pero si usted se queda... yo le juro y le recontra juro, que desde este día, voy a empezar a ir a la escuela todos los días.
Pa' ser un doctor como usted.
- Yo también.
- Yo igual.
- Niños, lo siento mucho, pero no me puedo quedar.
- [Piojo] Entonces, cuando crezca, voy a ser choro nomás, como el Pedro.
Ya advertimos, cabros, nomás.
- Vámonos.
- Ya vámonos.
[inaudible] - No se preocupe, Cárdenas, si a los navieros les encanta meter ruido para hacerse notar.
Pero no es nada grave, hombre, por Dios.
- No me tome por huevón, don Gregorio, ¿quiere?
Yo sé muy bien lo que piensan los empresarios de este puerto, si no es una cosa, es la otra, puros problemas.
Y yo aquí esperando como santo huevón.
- Bueno, así es la política, así que váyase acostumbrando.
- No, no, don Gregorio, ahí es donde se equivoca usted, yo no soy na político, yo soy un hombre del pueblo, que lo único que quiere es llegar arriba, a poner orden, eso es todo.
¿O no será que están un poquito asustados los futres de perder sus privilegios?
¿Ah?
- Por favor, no se las dé de defensor del pueblo, no sea ridículo.
- Ya va a volver mi general Ibáñez, ahí los quiero ver.
- Ya basta, Cárdenas, suficiente.
- ¿Sabe lo que pasa, amigo mío?
Que se me agotó la paciencia, ¡se me agotó la paciencia!
O mañana me nombran gobernador, o voy donde la...esa de Pedro Ramírez, y le cuento el lujito de hermano que se gasta.
Ultimo plazo, ¿estamos o no estamos?
[♪ música de tensión] [♪ música de jazz] - Señorita, disculpe, ¿le puedo ofrecer un cigarrillo?
- Bueno.
- Al lado del Peineta, traje beige, emborráchelo y lo lleva a un hotel.
No se preocupe, nosotros la vamos a cuidar.
Tranquila, ¿mm?
- Hola.
- Hola.
- ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y usted?
- Bien, gracias.
- ¿Te puedo invitar un whisky?
- Sí.
- Por favor, señor, un whisky.
- [Barman] Sí.
- [inglés] ...suave, para la señorita.
- [barman] Por supuesto.
- [inglés] Muchas gracias.
¿Usted es de Valparaíso?
- Sí.
¿Y tú?
- Perdona que haya venido sin avisar.
- Tú no me tienes que avisar de nada, sorpréndeme siempre.
¿Un trago?
- No.
- ¿No?
- No, suficiente con lo que tomé anoche.
Hoy día, cuando te vi en mi casa en la tarde, pensé que te habías vuelto loco.
[aves graznan] - Nosotros tenemos confianza, ¿no?
Como para que me digas sin rodeos a qué viniste.
- ¿Siempre eres tan... insoportablemente asertivo?
- Sí.
[♪ música de intriga] - Se trata de Cárdenas.
- ¿Cárdenas?
¿Qué tienes que ver tú con Cárdenas?
- Necesito que no te opongas al nombramiento de Cárdenas como gobernador.
Hazlo por mí.
Por favor.
- ¿Por ti?
¿Qué te puede importar a ti... o no importar a ti... que Cárdenas sea gobernador de Valparaíso?
Tú y Sanfuentes me están ocultando algo.
Y yo quiero saber.
Si quieres que te ayude... - ¿Conoces algún lugar entretenido?
- Sí, conozco un lugar muy entretenido.
[Patricia ríe] ¿Vamos?
Inglés: Sí.
[Pedro susurra] Sí, llévalo al hotel.
[Ríen] Patricia: Mucho cuidado.
[Ríen] - Suéltala, ¡suéltala!.
[Patricia grita] ¡suéltala!, ¡suéltala!.
- ¡Suéltala, huevón!
[Patricia grita] ¡Suéltala!
- [Patricia] ¡Gato!
- [Peineta] ¡Suéltala, huevón!
- [Gato] Tranquila.
- [Pedro] Tranquilo, tranquilo, no pasa nada, suéltala.
¡Suéltala!
Pati, tranquila, no va a pasar.
¡Suéltala, huevón!
Patricia: ¡No!
- [Gato] Tranquila, Pati.
- [Pedro] Tranquila, ¡ey, ey!
- [Peineta] ¡Pati!
- [Pedro] Ella no tiene nada que ver en esto, ¡eh!
Patricia: ¡No!
- [Peineta] ¡Pati!
[disparo] - [Pedro] No dispares, huevón.
- ¿Qué...hacemos?
¿ah?
¡No podemos dejar que se la lleven, huevón!
[♪ música de tensión] [♪ música suave] - [Gaspar] El detective Soto me aconsejó que cada vez que me vinieran estos pensamientos, me acordara de ti.
"Cuando le vengan estas dudas, piense en la señorita González", me dijo.
"Piense en el futuro que le espera por delante, en la familia que van a construir".
Y la verdad es que tiene razón, mi amor.
Funciona.
Soto resultó ser un tipo muy interesante, yo creo que incluso lo voy a echar de menos, cuando estemos en Londres.
Y a propósito de eso, mi mamá y tu papá tienen todo listo para mañana.
Resultaron ser bastante eficientes, ¿no?
- Sí, son eficientes.
Yo creo que los dos siempre se imaginaron, no sé, organizando una gran boda y... nosotros le matamos la ilusión.
Pero bueno, no nos vamos a hacer cargo de eso, y... además, te tengo una sorpresa.
Pasaje en primera clase para el Belfast.
Zarpa en cuatro días, mi amor.
Eloísa, ¿qué pasa?
¿estás bien?
- Perdóname, Gaspar.
Perdóname, no... No puedo casarme contigo.
[♪ música de intriga] - Por favor.
Hazlo por mí.
¿Tanto te cuesta?
- No.
No me cuesta.
No me cuesta nada.
Hacer un par de llamadas y lo resuelvo.
- Lo sabía.
- Pero no lo voy a hacer.
Hasta que me cuentes... qué hay entre tú... y Cárdenas, Como dijo mi padre y mi abuelo: "En negocio y en política, las decisiones se toman con el cinturón bien amarrado".
- Por favor.
Qué vulgaridad.
- No voy a hacer nada que me perjudique a mí.
Así que o me cuentas... O no te ayudo.
- Qué majadero que eres.
Pero te voy a contar.
Gregorio no se puede enterar que vine a pedirte ayuda porque... te tiene envidia.
Lo que pasó es que nos enteramos, que desde Santiago quieren nombrar gobernador a un hombre que en el pasado tuvo... problemas con Gregorio.
Problemas serios.
Y si él llega a ser gobernador, Gregorio podría perder su puesto en la aduana.
Y es por eso que estamos apoyando a Cárdenas.
- ¿Un antiguo oponente de Gregorio?
- Mjm.
- ¿Cómo se llama?
- Miranda.
Un tipo oscuro y trepador.
Si tú me ayudas, me quitaría un peso de encima.
- Cómo te quité... ese otro peso de encima.
Tu deuda.
- Cornellius... - Es broma.
esto no te va a costar un peso.
- Está bien.
- ¿Me vas a ayudar?
¿Lo vas a hacer por mí?
[♪ música suave] - Sí.
Lo voy a hacer por ti.
Lo voy a hacer... ...un par de llamadas, pero no me manejo solo.
Tengo que contactar a las otras navieras de Valparaíso.
Mi agenda está por aquí.
Pero solo lo voy a hacer por ti.
- Thank you.
- Pero que seamos amantes, no significa que tú te vas a transformar en la recadera de Gregorio.
Si Gregorio Sanfuentes tiene algo que decirme, que lo haga personalmente, no a través de ti.
- Cornelius, ¿cómo se te puede ocurrir que Gregorio está enterado que yo vine a eso?
Además que va a ser lo último que te pida, porque... ...la política me aburre profundamente.
Ya.
- No.
- Déjame.
- No.
- Mañana se casa Gaspar a las 11:00 de la mañana.
Tengo muchas cosas que hacer.
- No.
- Por favor.
- No me interesa Gaspar y su vida, y su matrimonio.
Quédate aquí.
- Escúchame.
- No.
- Escúchame.
- ¿Qué?
- Te voy a compensar.
[♪ música suave] - Operadora, sí, con el cuartel de policía.
Hipólito Cárdenas.
Gracias.
¡Cárdenas!
Sí, escúchame.
No, ¡escúchame!
Antonia Williams estuvo aquí en mi oficina y estuvo intercediendo por ti.
Sí, para que seas gobernador de Valparaíso, ¿si?
No me embolines la perdiz.
Ustedes me están escondiendo algo y yo quiero saber qué...es.
- Perdóname, Gaspar.
Yo no, yo no quería que esto pasara.
- Mi amor, calma, tranquila, ya.
Mi amor, estás nerviosa, eso es todo.
Todo se vino encima muy rápido, yo además... traigo esos pasajes.
Perdóname.
Perdón, perdón por ser tan torpe.
- Gaspar, espera.
- Mi amor, está todo bien.
- Gaspar... - Mi amor, hay otro vapor que zarpa en dos semanas, yo voy a cambiar esos pasajes y así vas a tener más tiempo... - Gaspar... Obvio que estoy nerviosa, ero no es solo eso.
Esto, esto es mucho más profundo, por favor, necesito que me escuches.
- Te estoy escuchando, mi amor.
Pero es evidente que estás teniendo una crisis nerviosa, o algo así.
Todo fue muy rápido, es natural que estés asustada que te paralice, estás bien, mi amor.
- Gaspar, no me estás escuchando.
Yo no me voy a ir contigo a ser tu esposa en Londres.
Esa vida no es para mí.
Yo, yo tengo una carrera, tengo, tengo una vocación, y tengo tanto que aportar en este... en este puerto, tengo tanto que aportar para los niños.
- Mi amor.
- Hoy, hoy vino el doctor Ríos, es uno de los profesores de medicina más importantes de Chile.
Y vino para proponerme que encabezara un plan para el Ministerio de Salud.
Salud y nutrición para los niños pobres del puerto.
Imagínate Imagínate lo importante que es, imagínate cómo le puede cambiar la vida a esos niños.
Mi lugar está aquí, Gaspar, no en Londres.
Por favor, entiéndelo.
Yo sé, yo sé, yo sé que, que me debería haber dado cuenta antes.
Es imperdonable haber llegado hasta acá, pero... ...estaba confundida.
- Entonces no nos vamos, mi amor.
Si tú sientes que tu lugar es acá, y tu profesión es tan importante para ti, no nos vamos.
Mañana nos casamos, pero nos quedamos acá.
Y acá vamos a hacer nuestra vida, mi amor.
Y juntos vamos a enfrentar todo lo que se nos presente, ya.
Tranquila.
Tranquila, mi amor, está todo bien.
Ven.
Ya.
- Deberíamos estar en la calle, buscándola.
- Si tratan de comunicar con nosotros, nos van a buscar aquí.
- ¿Y cómo sabí que se van a comunicar?
- No sé, eso es lo que haría yo.
Pa' pedir un rescate pa' negociar, pa' sacar algo a cambio, no sé.
¿Lo encontraste?
- El Inglés desapareció.
En el hotel dijeron que agarró su maleta, y se fue esta misma tarde.
No dejó ni una boleta tirada, nada.
Ya corrí la voz para que lo buscaran en los hoteles, residenciales... en todos lados.
-...madre, les dije.
Les dije que no tiráramos a la Pati a la pelea, pero tú, no me escuchai, y vos tampoco.
Y a ti cuando se te mete algo entre ceja y ceja, no parai, no parai hasta lograrlo toda tu pinta.
Te dije que no nos metiéramos ni con los gringos, ni con los alemanes, y ahora la Pati... - ¡Cálmate!
Escúchame, después vamos a tener tiempo para acuchillarnos entre nosotros.
Ahora tenemos que pensar en cómo vamos a rescatar a la Pati.
[quebrazón] [♪ música de tensión] ¿Viste algo, Cojinova?
- Esta gente es rara, Pedrito.
No son de acá.
- Era el mismo auto que se llevó a la Pati.
- [Pedro] ... - [Gato] ¡Pedro!
Acá dice algo.
¿Qué dice acá?
- [Pedro] "Si quiere volver a ver a su amiga viva, espéreme en el cerro El Ávila a las 7:00 de la mañana.
Venga solo."
[♪ música de tensión] - Gaspar.
- Mi amor.
Mañana, después de nuestro matrimonio, voy a ir a devolver esos pasajes.
O podemos... podemos hacer un viaje más corto, quizás.
Hay un vapor que va hasta el Pacífico mexicano y dicen que hay unas playas preciosas.
Esa puede, puede ser nuestra luna de miel.
Eloísa... ...por lo menos dime qué piensas de lo que te estoy diciendo.
- Gaspar, es que no es solo que no quiera... ...irme de Valparaíso.
Yo... ...yo no puedo casarme contigo.
No puedo casarme contigo, ni con nadie.
Fue, fue todo muy intenso, fue todo muy rápido, yo... ...no tuve tiempo para dimensionar en lo que me estaba metiendo.
Yo llegué a este puerto para trabajar, para, para concentrarme en la, la medicina.
Y de pronto apareciste tú, el príncipe de mi infancia.
Fue como un sueño hecho realidad.
Pero yo ya no soy esa niña.
- ¿Hay alguien más?
¡Respóndeme!
¿Hay otro hombre?
- No.
No, Gaspar, no hay nadie más.
- Entonces ¿qué pasa?
¿qué fue lo que hice mal?
- Tú no hiciste nada mal, tú eres un hombre perfecto, soy yo, soy yo la que no estaba preparada para esta vida de casada, para casarse con alguien, no estoy hecha para eso.
- ¿Qué pasa, Eloísa?
¿Me dejaste de querer?
¿Nunca me quisiste?
Por favor, explícame qué pasa.
- Pero por supuesto que te quiero, y te voy a seguir queriendo.
Pero quizás... Quizás no... ...no te quiero lo suficiente.
O de la manera que hay que querer para casarse con alguien.
- ¿Y tuviste que esperar hasta el día antes de nuestro matrimonio para darte cuenta?
- Suena terrible, lo sé.
- ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo, Eloísa?
Yo dejé todo por ti.
Renuncié a mi trabajo.
A mis planes.
A mi vida también.
- Mi amor... - ¿Por qué me estás haciendo esto?
- Un día me vas a perdonar... - No me vuelvas a tocar.
[♪ música dramática] [llanto] [♪ música dramática] - [Antonia] ¿Te acuerdas de Eloísa?
Es la sobrina de la Ester.
- Sí, sí, por supuesto que me acuerdo.
Felicitaciones, Eloísa, supe que ya se tituló de médico.
- Muchas gracias.
Qué bueno que esté de vuelta, me imagino que la señora Antonia lo debe haber extrañado mucho.
[♪ música emotiva] Tienes algo... - ¿Tengo qué?
[Eloísa ríe] - El otro lado.
Espérate.
[♪ música emotiva ] - Creo que nunca te he dicho lo hermosa que eres.
- Gaspar... - Escúchame... El otro día, cuando te volví a ver... No sé qué me pasa contigo.
[♪ música emotiva] ...en tres, y... Hacia allá, hacia allá.
[♪ música emotiva] Me quedaría contigo así para siempre.
- Yo también.
Ha sido la noche más linda de mi vida.
- ¿Estás segura?
Pareciera que algo te preocupa.
- Nada.
Solo que pronto va a amanecer y... ...y vamos a tener que volver a nuestras vidas.
A la ciudad.
- Oye... Acuérdate... ...de lo que nos dijo Vicente.
"No te serviré.
Construyan su propia realidad".
- Cierto.
Al menos por esta noche... Non serviam.
- Non serviam.
[♪ música emotiva] [♪ música emotiva] [♪ música de tensión]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















